Fiesta, banderas, pasión y muchísimos brindis. Eso y más se nos viene a la cabeza cuando pensamos en un Mundial. Sin embargo, en Qatar, su próxima sede, todo eso está podría estar más restringido por las normas sociales que los visitantes deben respetar. Si no se cumplen, los fanáticos podrían vivir un desagradable problema que lo hará prácticamente olvidarse del fútbol.